Patrimonio Histórico> Museo de Sitio Tulipe

  • Las piscinas de Tulipe servían antiguamente para realizar ceremonias rituales. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
  • En Tulipe, al noroccidente de Quito, se hallaron restos que evidenciaron el conocimiento de los antiguos habitantes de Quito. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • Las piscinas de Tulipe tienen diferente forma. Se cree que responden a la figura de la media luna y la de un jaguar. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
  • La piscina más grande es una de forma circular que tiene un punto en el centro. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
  • En las piscinas actualmente se realizan ceremonias en las fechas de solsticios o los equinoccios. Para ello, se deja que el agua se pose en el fondo, con un bajo nivel. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • El museo de sitio de Tulipe tiene varios senderos, en los que los visitantes pueden conocer más sobre las especies de la zona. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • Un río divide el Museo de sitio de Tulipe. Los turistas deben atravesarlo para llegar a las piscinas ceremoniales. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
  • En las excavaciones de Tulipe se hallaron piedras con símbolos, llamados petroglifos. El diseño es el distintivo del Museo. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
  • Una representación de los yumbos permite conocer, a los visitantes, cómo transitaban entre la sierra y la costa quienes antiguamente habitaron Quito. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
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70 kilómetros al noroccidente de Quito. Parroquia de Nanegalito
HORARIOS
Miércoles a domingos de 09:00 - 16:00

Tulipe es una muestra de la sabiduría del pueblo Yumbo

El paisaje en Tulipe se transformó. Atrás quedaron las grandes haciendas y cañaverales, que atrajeron a jornaleros de todas partes del país, en las décadas de los 50, 60 y 70, para la producción del aguardiente y panela. El arqueólogo Holger Jara, descubridor de los vestigios, la recuerda como una zona selvática. Ahora el pequeño poblado, de unos 300 habitantes, tiene calles adoquinadas, coloridos jardines con tulipanes, begonias o bromelias y restaurantes de comida típica. Su principal atracción es el Museo de Sitio y Centro de Investigación del Pueblo Yumbo.

El complejo está a 70 kilómetros de Quito. Específicamente en el bosque subtropical del noroccidente de Pichincha, en la ribera del río que separa a las parroquias Nanegalito y Gualea. Al sitio llegan entre 13 000 y 18 000 visitantes al año. Por las tres salas del museo: la introductoria, escenográfica y museográfica, se inicia el paseo. Los recorridos son guiados.

Según Lili Miño, administradora del museo, la cultura Yumbo se asentó en un territorio de 1 000 km2, actualmente allí se asientan las parroquias rurales del Distrito Metropolitano Gualea, Pacto, Nanegal y Nanegalito. Ellos habitaron estas tierras entre los años 400 y 600 al 1600 después de Cristo. En Tulipe se concentraban para la celebración de los solsticios y equinoccios que se realizan en marzo, junio, septiembre y diciembre.

Con videos, estatuas y pinturas se conoce cómo vivían los Yumbos. Por ejemplo, en el territorio se encontraron 2 000 tolas, que son acumulaciones artificiales de tierra que los Yumbos construyeron en la parte alta de las montañas, sobre ellas construían sus casas. Los pobladores, que no sobrepasaban del 1,60 de altura, se movilizaban a través de los culuncos (caminos hundidos).

Por allí realizaban actividades del comercio entre la Sierra, Costa y Oriente. Ellos se caracterizaron por tener su propia escritura. Prueba de ello son los petroglifos (escritura en piedra), que se encontraron en el lugar.

El paseo continúa por el primer sendero, llamado Herstung. Se camina 150  metros antes de llegar al Centro Ceremonial. Tras pasar un angosto puente de madera, resaltan las seis grandes piscinas ceremoniales, con bordes de piedra: dos de medialuna, dos rectangulares, una cuadrada y otra zoomorfa, similar a un tigrillo. Allí los antepasados Yumbos realizaban ceremonias de iniciación, purificación y agradecimiento.

Su función también iba más allá. Al llenarlas de agua, que no sobrepasa los 30 centímetros de profundidad, servían de espejos para mirar las estrellas, el sol, la luna... dioses tutelares de los que obtenían conocimiento.

Luego la ruta sigue por un sendero más largo, de 800 metros, llamado Miño. Este conduce a las estructuras circulares, conformado por cinco anillos de piedra, en el fondo había arena blanca y agua. Según Lili Miño, mientras más interno es el anillo más divino era el espacio. El sabio de este grupo se sentaba en el círculo pequeño, allí se discernía la época más propicia para las cosechas, de los equinoccios y solsticios. Según Lili Miño era un reloj solar donde se hacía el cálculo del tiempo.

Los visitantes pueden sentir una energía positiva, por eso algunos recorren este sitio descalzos.

anÉcdotas

Anécdota en el Museo de Sitio Tulipe

Las piscinas están ubicadas en sitios estratégicos. Existen historias sobre los hallazgos.

tesoros

Piscinas ceremoniales

Las piscinas tienen formas geométricas y de animales. Están a 1450 metros de altura sobre el nivel del mar.

 

Creditos de Contenido y Diseño


Idea original y edición: Marcos Vaca Morales
Fotografía y video: Diego Pallero
Multimedia: Carlos Espinosa
Periodistas: Richard Cortez, Byron Rodríguez Vásconez, Mayra Capón, Andrés García, Ana Guerrero, Evelyn Jácome, Mónica Jara, Viviana Macías, Jean Pierre Ospina, Mayra Pacheco, Fernanda Salvador
Edición de video: Javier Flores
Editor de Infografía: Glauber Guerra
Infografías: Joe Alvear, Verónica Jarrín, José Chanatásig, Pablo Parra y Xavier Estrada
3D: Germán Jácome y Pablo Guamán
Ilustraciones: Jorge Cevallos
Diseño Web de Infografías: Miguel Rivas, Julio Arteaga, Mabel Bastidas
Programación de Infografías: Fernando Torres
Maquetación y Desarrollo Web: Raúl Chauvin, Wendy Fiallos, Marcelo Aguilera, Pablo Reyes