Patrimonio Histórico> El Panecillo

  • La Virgen del Panecillo tiene 30 metros de altura y 11 metros de base. Es una de las más altas del mundo. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • La estatua de la Virgen reposa sobre una base de hormigón, en la cima del barrio Panecillo. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • Esta es la imagen que se representó en El Panecillo. Es una figura tallada por Bernardo de Legarda y pertenece al barroco quiteño. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • La Virgen de El Panecillo fue construida por 7 400 piezas de aluminio, enumeradas una a una. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • El museo de El Panecillo expone imágenes y la historia de la construcción de la Virgen. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • En la base de la Virgen existe un mirador, desde donde los turistas pueden apreciar la imagen paanorámica de todos los sectores de Quito. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • En diciembre, la imagen luce acompañada por grandes figuras revestidas de luces, que representan un pesebre gigante. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • En el ascenso a la cima está el fortín militar. Ubicado al inicio de la cima, servía para controlar la ciudad durante las guerras. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • Debido a la altura de la cima, es el lugar preferido para practicar competencias como el downhill. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
  • La Virgen de El Panecillo es uno de los principales atractivos de Quito. El sector tiene ese nombre porque a los españoles les pareció que se asemejaba a un pan pequeño. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
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La Virgen de El Panecillo, un mosaico de 7 000 piezas

Quizás una de las vistas más espléndidas de Quito proviene desde la cima de El Panecillo. Si bien se perfilan los edificios del norte. O el extenso valle de Tumbaco, rodeado de montañas orientales, mirar el Centro Histórico –como una inmensa maqueta de tejados, cúpulas, casas blancas y plazas- es un desafío a la memoria.

Lo primero que se aprecia es el monumental templo de San Francisco y su plaza mítica; las cúpulas verdes de La Compañía, el Palacio de Carondelet y la bandera que flamea. La ciudad reverberando como una aparición fantástica al mediodía de sol inclemente.

La visión de la urbe se queda flotando en su cuadrícula de calles y escalinatas. El monumento de la Virgen de El Panecillo, de 30 metros de altura e inaugurado el 28 de marzo de 1975 en la cima del monte, se hizo con 7 000 piezas de una aleación de varios metales.

La Virgen, inspirada en la colonial de Legarda, se sitúa sobre un globo terráqueo, ladeada ligeramente a la izquierda, con la mano izquierda sostiene una cadena que amarra a una furiosa serpiente apocalíptica: el símbolo del demonio bajo sus pies.

La Virgen mira a Quito con sus ojos grises. Y Quito la observa a ella. Para llegar acá recorrió un largo y más que centenario camino, cuando en 1892, el erudito sacerdote oblato, Julio María Matovelle, entonces diputado, auspició un decreto legislativo por el cual el Ecuador se consagraba al corazón Inmaculado de María y debía construirse un monumento en uno de los sitios más altos de Quito. El mismo padre Matovelle sentó las bases de la Basílica del Voto Nacional en 1883.

Los turistas de Canadá, Francia, EE.UU., Chile y de otros países captan fotos desde las alturas. Eso hace John R. Butto, médico canadiense y presidente electo de Kiwanis, organización que ayuda a la educación de jóvenes en varios países. “Es una vista maravillosa, única”, dice Button, mientras dispara su cámara.

Otros se aprestan a ingresar al balcón de 11 de metros de alto (la base, por eso en total el monumento tiene 41 m). La guía manabita Negcy Solórzano se encarga de cobrar los USD 2 por visitante. En una vitrina se exhiben para la venta figuras de la Virgen de vidrio, postales y otros recuerdos. El músico otavaleño Luis Mendoza interpreta, cerca de la entrada, El pastor solitario con su flauta de bambú o quenacho.   

Antes de que suban, Negcy recomienda que en el segundo piso habrá una sorpresa. Usando las de mármol, en urnas bien ordenadas, se observan al menos 15 nacimientos o temas relacionados con la Navidad de igual número de países: Brasil, Argentina, Ecuador, Chile, Costa Rica, Nicaragua… Son pequeños muñecos de tela que veneran al Niño Jesús.

Un piso más arriba a la Virgen se le ve tan cerca que produce vértigo su descomunal presencia grisácea por el tono de las piezas. Tras unos minutos, la gente se enamora más de Quito, ya cubierto por nubes.

En una placa de la base se lee: “El Ecuador a la Inmaculada Madre de Dios, Augusta Reina, Amabilísima Madre y Soberana protectora de esta República”.

anÉcdotas

Los turistas en El Panecillo

La edificación enfrentó a liberales y católicos. El presidente Alfaro escuchó el fervor popular.

tesoros

Vista de la Virgen de El Panecillo

En el interior de la figura existe un pequeño museo. En lo alto hay un mirador para ver la ciudad en 360 grados.

 

Creditos de Contenido y Diseño


Idea original y edición: Marcos Vaca Morales
Fotografía y video: Diego Pallero
Multimedia: Carlos Espinosa
Periodistas: Richard Cortez, Byron Rodríguez Vásconez, Mayra Capón, Andrés García, Ana Guerrero, Evelyn Jácome, Mónica Jara, Viviana Macías, Jean Pierre Ospina, Mayra Pacheco, Fernanda Salvador
Edición de video: Javier Flores
Editor de Infografía: Glauber Guerra
Infografías: Joe Alvear, Verónica Jarrín, José Chanatásig, Pablo Parra y Xavier Estrada
3D: Germán Jácome y Pablo Guamán
Ilustraciones: Jorge Cevallos
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