Patrimonio Histórico>Convento de Santo Domingo> Historia

  • La Plaza frente al convento de Santo Domingo fue conocida como 'Diego de Torres' o 'Plaza de los Tratantes'. Fue construida en el siglo XVI. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • Tras la llegada de los dominicos en 1541, se construye el gran convento que se ubica en el barrio Loma Grande. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • En 1976, estaba habilitado el tránsito de vehículos, alrededor de la plaza. Actualmente el espacio es peatonal. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • Sobre un arco que se forma en la calle Rocafuerte se levantan las cúpulas de la iglesia de Santo Domingo. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
  • Obras de arte mudéjar resaltan en la decoración interna de la iglesia de Santo Domingo. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
  • El interior de la iglesia muestra el arte barroco de la época. Los adornos decoran hasta el techo. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
  • Los cuadros que se encuentran en el interior muestran a los santos de la época. Están en un marco de pan de oro. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
  • Los cuadros que se muestran en Santo Domingo fueron pintados en gran dimensión. El pan de oro recubre los bordes de las obras. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
  • Con el fondo de color bermellón, la Capilla de El Rosario tiene imágenes y figuras que copan casi todos los espacios. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
  • En Santo Domingo, así como otras iglesias del centro de Quito existe el convento, que también cuenta con varias obras de arte en sus pasillos. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
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Santo Domingo de convento a batallón

Talvez pocos conocen que un espacio del colonial convento de Santo Domingo fue destinado para la formación de los futuros policías, agrupados en la Escuela de Carabineros. Eso pasó en los turbulentos comienzos del siglo XIX, cuando gobernaban los liberales, según recuerda Vicente Ramos, encargado de Patrimonio del convento.

Ramos, quien recorre este emblemático y monumental complejo arquitectónico, señala el lugar que los policías ocuparon hasta 1960, año en el cual el presidente Velasco Ibarra devolvió a la orden: el Colegio San Fernando, en el ala noroccidental. “Por un decreto del presidente Eloy Alfaro –sostiene Ramos- otras casas religiosas fueron destinadas a espacios para militares y policías: San Francisco, San Diego, San Agustín; también edificios espirituales de Latacunga, Riobamba, Cuenca y Guayaquil”.

Todavía hay una placa, en Santo Domingo, que da cuenta de este hecho histórico. Sin duda influyó en la devolución la presencia del padre Luis Tipán Rojas, confesor de cabecera del doctor Velasco y superior del convento. Años más tarde, en noviembre de 1965, el sacerdote José María Vargas, erudito historiador de la orden dominica, creó el museo fray Pedro Bedón, en honor al religioso que fue un consumado pintor en la Colonia.

Situado en el espacioso jardín, adornado por una pileta de piedra, Ramos dice que en 1541 se inició la construcción, simple y rústica, que cobijó al primer grupo de cuatro frailes dominicos que llegaron a Quito, bajo el liderazgo del padre Gregorio Sarazo, apenas siete años después de la fundación española. Él recibió el solar del Cabildo quiteño en las llamadas explanadas de la Loma Grande. Hoy se pueden admirar, en uno de los zaguanes de piedra, las dos columnas, carcomidas por el tiempo, de la edificación primeriza.

El templo es uno de los más visitados por los feligreses. Tiene la estructura de la cruz latina: capillas laterales, amplia nave central y crucero decorado por una hermosa armadura de lazo mudéjar, en la que destacan figuras geométricas rojas y doradas. Ramos señala dos instantes claves de la iglesia: la actual conserva pocos elementos de la antigua decoración, sobre todo el artesonado mudéjar y los retablos laterales. “A finales del siglo XIX, durante la presidencia de García Moreno, llegó un grupo de frailes dominicos italianos y vieron a la iglesia deteriorada, acabada por un antiguo incendio”.

La misión religiosa italiana eliminó el añejo y maltrecho barroco y lo reemplazó por un sobrio y elegante estilo neogótico renacentista que se aprecia hoy, en especial el baldaquino del altar mayor y el cambio del remate de la torre. Se conserva la bella capilla de El Rosario, magnífica expresión del barroco quiteño del siglo XVIII.

En el retablo ricamente decorado se aprecia la imagen de Nuestra Señora del Rosario que habría sido donada a Quito por el rey Carlos V. La imagen llegó a Quito en 1548.

Jill Keeler y Kathy Shackle, dos turistas de Florida y de Arizona (Estados Unidos), resumen lo que es Santo Domingo: una casa de paz y arte colonial, en medio del bullicio de la céntrica ciudad.

anÉcdotas

Anécdota de la Iglesia Santo Domingo

El arte religioso es parte del recorrido por el convento de Santo Domingo. Bedón es un referente en el mundo artístico de la Colonia.

tesoros

Tesoro de la Iglesia de Santo Domingo

En el museo fray Pedro Bedón se encuentran óleos y esculturas. Muchas obras están dedicadas a Santo Domingo y San Francisco.

 

Creditos de Contenido y Diseño


Idea original y edición: Marcos Vaca Morales
Fotografía y video: Diego Pallero
Multimedia: Carlos Espinosa
Periodistas: Richard Cortez, Byron Rodríguez Vásconez, Mayra Capón, Andrés García, Ana Guerrero, Evelyn Jácome, Mónica Jara, Viviana Macías, Jean Pierre Ospina, Mayra Pacheco, Fernanda Salvador
Edición de video: Javier Flores
Editor de Infografía: Glauber Guerra
Infografías: Joe Alvear, Verónica Jarrín, José Chanatásig, Pablo Parra y Xavier Estrada
3D: Germán Jácome y Pablo Guamán
Ilustraciones: Jorge Cevallos
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