Patrimonio Histórico> Bulevar de la 24 de Mayo

  • La emblemática avenida del centro de Quito se inauguró el 24 de Mayo de 1922, cuando se cumplieron cien años de la Batalla de Pichincha. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • La Capilla del Robo fue levantada en el lugar donde se hallaron el copón y las hostias del Santísimo Sagrario. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • La Capilla del Robo es la iglesia más representativa del bulevar de la 24 de Mayo. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO
  • Tras la mudanza de las familias hacia el norte de Quito, en la década de los años 60, el sitio se deterioró. Posteriormente fue recuperado y se levantó el Bulevar de la 24 de Mayo. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • El cambio de la imagen y uso de la avenida 24 de Mayo lo transformó, de un sitio inseguro, a un espacio de actividad cultural. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • El bulevar es actualmente un sitio en donde los quiteños pueden disfrutar de actividades artísticas, tanto de día como en la noche. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • La avenida 24 de Mayo fue construida sobre el relleno de la quebrada conocida como 'De los gallinazos' y luego se la llamó Jerusalén. La vía era el límite sur de Quito. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
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Los adoquines, desde la calle Imbabura hasta la Venezuela, cubren la legendaria avenida 24 de Mayo, conocida desde principios del siglo pasado como el bulevar. En las cuatro cuadras, por las que se extiende el bulevar, las piedras son uno de los símbolos que evocan al Quito de antaño.

Otro de sus íconos: las más de 40 casas antiguas con balcones de madera y colores pasteles, que ahondan ese toque añejo de la calle que se levantó sobre lo que fuera la quebrada Ullaguangayacu (conocida como De los Gallinazos) y luego la hondonada Jerusalén. Estas edificaciones guardan las historias y anécdotas de la vía que sufrió una metamorfosis. “La 24 de Mayo”, rememora Juan Paz y Miño, cronista de la ciudad, es el lugar donde se levantaba el Teatro Puerta del Sol, con una pista de patinaje incluida, la Cervecería La Victoria, pionera en la ciudad... La calle se empezó a formar en 1899, durante la época de hegemonía liberal, y se la inauguró en 1922.

Sin embargo, para mediados y finales del siglo pasado fue convirtiéndose en una avenida con mercados populares (había innumerables tiendas de muebles baratos, ropa, y objetos usados, también paradas de buses interprovinciales) y pasó a ser una zona roja. En la memoria de Quito –y en los textos de conocidos escritores como Abdón Ubidia y Huilo Ruales- queda la presencia de la famosa cantina Casa Blanca, cercana a La Ronda.

Allí, los músicos ciegos, acordeonistas y guitarreros de la plaza de Santo Domingo, interpretaban pasillos y pasacalles que encantaban a pintores, poetas y más bohemios del Quito colonial. A la Casa Blanca se ingresaba por unas escalinatas que llevaban a un espacio subterráneo y pintoresco, en el que una rocola alemana Wulwitzer animaba las noches de poesía, largas charlas de pintura y anécdotas de la ciudad.   

De la memoria  de Flavio Bautista Soto, propietario de un cibercafé, no se borra la imagen de la calle cuando llegó de su natal Latacunga, hace 15 años. Prostíbulos, cachinerías, indigentes... A él lo asaltaron e hirieron. Conserva una cicatriz en su mano. La zona se convirtió en peligrosa. Por ello, entre los años sesenta y setenta comenzó el éxodo de la gente adinerada, muchos dueños de haciendas en Los Chillos y Tumbaco, que fueron hacia el norte a vivir en El Batán, Bella Vista y otros barrios exclusivos. Las casonas del bulevar quedaron como conventillos, habitados por estudiantes de provincias, de radios añejas como la Marañón y en casas de cita.

Este panorama dio un giro con la última remodelación que culminó en el 2011. Desde entonces, la 24 de Mayo tiene una cara remozada con cuatro plazas. A su inauguración acudieron cerca de 9 000 personas. Ahora el sonido constante del agua de la pileta acompaña a Bautista Soto en la plaza que está entre la Imbabura y la Cuenca. “Hoy es un lugar turístico”.

Una de las casas con una rica historia es la del Centro Católico de Trabajadores, donde rememoran que el ex presidente Velasco Ibarra fue secretario de una de las primeras directivas. Por 107 años, la edificación de dos pisos, resguardada por  la Capilla del Robo, ha recibido a los obreros católicos del Distrito Metropolitano.

Mercedes Bautista, otra vecina, llegó a la 24 de Mayo en 1980. Recuerda que en la casa Oe5-36, donde funcionaba la radio Cosmopolita,  se transmitían los saludos musicales en épocas especiales (día de la madre, del amor, avisos familiares, etc). “Las personas llegaban a toda hora a pagar su aviso que costaba entre tres y cinco sucres”, repite la mujer de 77 años, quien llegó a Quito desde Píllaro, a los 20. Otro detalle que se escapa de su frágil memoria es que en el portón negro de la intersección con la Venezuela estaba la morgue.

También en el bulevar, en el que el Municipio de Quito invirtió USD 5 millones y construyó cuatro plazas, se erige la figura de un cóndor, enmarcado en el paisaje de la Cima de la Libertad. A decir de Paz y Miño, la imagen fue hecha con piedra del volcán Pichincha, en honor “a los héroes ignotos de la batalla”. El monumento fue colocado en 1922, cuando se inauguró oficialmente la 24 de Mayo. Es el guardián de la calzada que lleva el nombre de la gesta heroica.

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Idea original y edición: Marcos Vaca Morales
Fotografía y video: Diego Pallero
Multimedia: Carlos Espinosa
Periodistas: Richard Cortez, Byron Rodríguez Vásconez, Mayra Capón, Andrés García, Ana Guerrero, Evelyn Jácome, Mónica Jara, Viviana Macías, Jean Pierre Ospina, Mayra Pacheco, Fernanda Salvador
Edición de video: Javier Flores
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3D: Germán Jácome y Pablo Guamán
Ilustraciones: Jorge Cevallos
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