Patrimonio Contemporáneo> El Rosero

  • El rosero es una bebida tradicional que casi no se la encuentra con facilidad. Se la puede disfrutar en ciertos restaurantes y en ferias de comidas tradicionales. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • Hierbas aromáticas, fresas, babaco, piña y otros son los ingredientes de esta bebida que le dan un aroma inconfundible. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • El rosero se lo confunde con una bebida que se prepara en Cuenca. La diferencia se halla en la densidad del líquido. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • El rosero servía para refrescar a los invitados en celebraciones religiosas como la primera comunión. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
  • Las ferias de dulces tradicionales, que se celebran en Quito, son los espacios en donde se puede degustar el rosero. Foto: Archivo/ EL COMERCIO
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El Rosero nació entre muros de conventos

El rosero tiene dos identidades en el país. Una, la de Gualaceo, Azuay, y otra, la de Quito. Aunque su preparación es similar, la diferencia la pone la harina de maíz que, en el caso de la receta sureña, le da espesura a la bebida. Así aprendió a prepararla Laura Matute, en su natal Azuay, conocida en la región por la preparación del producto.

No se trata de cualquier bebida. Tiene una historia de siglos. Su origen se remonta a 1767, cuando los jesuitas fueron expulsados del país. En la capital, tiene nombre propio: el rosero quiteño. Sin embargo, ya consta en el diccionario de la Real Academia de la Lengua, en 1750.

No se lo encuentra con facilidad ya que no es parte del menú de la mayoría de restaurantes. Pero sí está presente en locales de comida tradicional y cuando se organizan ferias de dulces. No en vano, Julio Pazos, investigador culinario, lo introduce dentro de la alta cocina ecuatoriana.

El rosero tiene un sabor de leyenda y tradición cuando se quiere precisar, o por lo menos clarificar, su origen y la razón de su nombre. Pazos, para hablar sobre su preparación, se remonta a los conventos y claustros de la Colonia. En esos años, solo los religiosos y posteriormente los criollos lo degustaron. “De allí que no es muy conocido en todos los estratos sociales quiteños”, cuenta el experto.

Su historia no se registra únicamente en lo gastronómico ya que trasciende en lo histórico. Mauricio Armendáriz, de la Asociación de Chefs del Ecuador, hace referencia a una carta que, en el siglo XIX, Manuela Sáenz envió al Libertador Simón Bolívar. Hay una frase en una de ellas en la que comenta: “Ya estarás comiendo rosero”.

Es también, desde ese siglo que el rosero es parte de la Real Academia de la Lengua y se lo relaciona con el festejo del Corpus Christi.

Pero, ¿por qué tiene este nombre? Esa pregunta no encuentra una respuesta certera, pero sí una presunción. Julio Pazos cree que el agua de rosas, uno de los ingredientes especiales para la cocción de esta bebida, tuvo que ver con su denominación. Es que hay que recordar que lo tradicional no tiene un origen seguro.

Luis Reyes, quien vendió rosero quiteño en la feria de dulces en el Museo de la Ciudad, tampoco conoce cómo nació la preparación ni tampoco el origen de su nombre. Solo recuerda que sus abuelitos lo hacían, luego sus padres y ahora él. Espera que luego también lo elaboren sus hijos y nietos. Es un brebaje tradicional que no debe perderse.

Pazos no duda en decir que el brebaje siempre debe servirse frío. No lo venden en todos lados porque su cocción demanda de tiempo y dinero. A pesar de las dudas sobre la génesis de esta bebida, queda una certeza: el sabor indiscutible del rosero.

anÉcdotas

En las ferias de dulces

La elaboración depende de cada persona. El rosero también se ha actualizado con el tiempo.

tesoros

Su fuerte aroma

La bebida debe servirse fría. La venta del rosero se incrementa en diciembre, durante las fiestas de Quito.

 

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